En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un discípulo preguntó al Maestro:

¿Cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?
Es muy pequeña, sin embargo tiene grandes consecuencias. Ven, te mostraré el infierno.

Entraron en una habitación donde un grupo de personas estaba sentado alrededor de un gran recipiente con arroz. Todos estaban hambrientos y desesperados. Cada uno tenía una cuchara con un mango tan largo que no podían llevársela a la boca. El sufrimiento era terrible.
Ven. Ahora te mostraré el cielo.

Entraron en otra habitación idéntica: la misma olla de arroz, la gente y las mismas cucharas largas. Pero aquí, todos estaban felices y alimentados.

No comprendo. ¿Por qué están tan felices aquí, si todo es igual?
Ah… ¿no te has dado cuenta? Como no podían llevar la comida a su propia boca, aquí han aprendido a alimentarse unos a otros.

¿Y tú?
¿A dónde irías?
Solo hay dos respuestas que expliquen que quieras ir al infierno...
Eres una persona curiosa, que duda, reflexiona y explora. Aquí no penalizamos la curiosidad, es inherente al ser humano. Así que te damos una segunda oportunidad. Anda, el cielo te espera.
Aunque también...
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